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Bolivia: Plantean que se cultive soja convencional para Europa
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El mercado europeo prefiere productos que respeten el ambiente. Al año compra 15 millones de Toneladas de soja. Probioma reunió a conferencistas de cinco países para debatir de la problemática de la soja en la región. La producción boliviana de soja debería competir en calidad y no en cantidad, por lo que la mejor opción es el producto convencional para vender a Europa, sugirió Miguel Ángel Crespo, director de Productividad, Biósfera y Medio Ambiente (Probioma). “El mercado europeo ha incrementado sus importaciones de soja en un 70% el año pasado, pero exigen que sea un producto natural, no transgénico porque lo utilizan para alimentar sus animales”, precisó Crespo en el marco del taller internacional Visión de los pequeños productores sobre la problemática de la soja en la región. En el evento participaron expositores de Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Crespo aseveró que el mercado natural de la soja boliviana aún es andino, donde se dirige el 80% de las exportaciones, por lo que la dependencia genera una política incierta de preferencias arancelarias. “Bolivia aún está a tiempo de establecer una política de manejo responsable del cultivo de soja que no sea transgénica, a fin de aumentar las exportaciones”, sugirió. Asimismo, destacó que Europa importa 15 millones de toneladas anuales de soja y que Bolivia puede compensar con mayor precio los costos del transporte. Sin embargo, Carlos Rojas, presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), descalificó los planteamientos de Probioma indicando que en el mercado andino se maneja el mismo precio para la soja convencional o soja transgénica. El dirigente recomendó que se vea más la práctica que la teoría porque Bolivia tuvo dificultades cuando intentó incursionar en otros mercados. “En Europa consumen soja orgánica, pero es elevado el costo de transporte, es una utopía pensar que nos compren. Nosotros usamos soja transgénica por supervivencia”, justificó. Para Rolando Zabala, gerente de Anapo, se está promoviendo los cultivos de soja transgénica, convencional y orgánica, pero indicó que están en la responsabilidad de informar a sus asociados que la transgénica permite ahorrar en costos de producción. No obstante, agregó que continúan investigando en soja convencional. Por su parte, Guillermo Stahringer, representante del Instituto de Cultura Popular afiliado a la Red Agroforestal Chaco Argentino, explicó que el uso de la soja transgénica ha generado un aumento de los cinturones de pobreza en las ciudades, debido a que se utiliza menos mano de obra en el cultivo. Mientras que en Paraguay la problemática sojera es más de tipo social. Fabricio Vásquez, académico de la Universidad Nacional de Asunción, indicó que la producción de soja en ese país se ha constituido en un factor que distorsiona la cultura por la influencia brasileña. “Hay dos millones de hectáreas de soja sembradas, de los cuales el 80% son de brasileños”, agregó. La visión de tres países Miguel Ángel Crespo (Probioma-Bolivia) “Debemos exportar soja con identidad, destacar que se siembra en terrenos aptos para la producción agrícola, es decir, que no son áreas protegidas. Una soja transgénica no va a resolver el problema de infraestructura. Bolivia no puede competir con países que son grandes productores mundiales”. Fabricio Vásquez (Universidad de Asunción) “En Paraguay no se produce soja paraguaya, es brasileña; por lo que se constituye en un problema geopolítico y de soberanía. Existe migración de campesinos a las ciudades y se transfiere la pobreza rural a la pobreza urbana, mientras la producción sojera sigue creciendo e impone idiomas y religiones”. Guillermo Stahringer (Instituto cultural-Argentina) “No estamos de acuerdo con el sistema en el que se cultiva la soja transgénica porque no necesita mano de obra. Además, facilita el control de terrenos en pocas manos, entonces una consecuencia de este modelo es que expulsa a la gente de las áreas rurales a los cordones de las villas miseria”. Fuente: Diario El Deber, Santa Cruz, Bolivia. 11 de noviembre de 2005. Reproducido únicamente con fines informativos y educativos. |
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