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El agronegocio de Brasil frente a un apagón logístico
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Brasil avanza como el mayor proveedor de alimentos del mundo, pero pierde grandes oportunidades por causa de sus deficientes carreteras y puertos. Estamos en octubre y el Brasil está al final de una zafra record. Fueron 131,4 millones de toneladas de granos para el período 2006/2007, lo que significa un aumento de 8,9 millones de toneladas de granos en relación a la anterior temporada, o un aumento de un 7,3%. Exactamente en este momento la demanda del mundo por productos agrícolas es intensa y tiende a aumentar todavía más. Según los datos de la Confederação da Agricultura e Pecuária do Brasil (CNA), en 10 años, la agricultura brasileña será indispensable para mantener una oferta equilibrada de alimentos en el mundo, y pasará a proveer el 60% de la demanda del planeta. Si antes no había dudas, ahora mucho menos: el Brasil es, y continuará siendo, el granero del mundo. En medio de tantas buenas noticias, entretanto, el agronegocio brasileño está frente a la inminencia de un apagón logístico. El año pasado, la demanda para las exportaciones de soja por medio del puerto de Itaquí, en Maranhão, alcanzaron los 5 millones de toneladas, de las cuales apenas 2 fueron embarcadas. Es que la capacidad de embarque del puerto está restringida a ese volumen. Por causa de eso, 3 millones de toneladas de grano debieron viajar casi 2 mil kilómetros por tierra para encontrar un puerto de salida en la región Sudeste. El resultado de ese paseo por las carreteras brasileñas representó en perjuicio de uno a dos reales por bolsa de soja. Sumadas, esas pérdidas van de mil a dos mil millones de reales, según los cálculos de CNA. La falta de infraestructura afecta de forma más contundente a los productos de menor valor agregado, como los granos, que son commodities del sector agrícola. También es especialmente cruel con los productores de la frontera norte del país. Luiz Antônio Fayet, consultor de logística e infra-estrutura de transportes de la CNA, explica que, en los últimos 30 años, la geografía de la producción agrícola brasileña viendo moviéndose desde el Sur y el Sudeste para el Centro-Oeste y Centro-Norte. “Con eso, las demandas por transporte se desplazan para áreas que estaban más desprovistas. Como el gobierno federal hace años que no trabaja con una planificación estratégica para el sector y nadie piensa en el futuro, hoy la situación es dramática” – advierte. Francisco Olavo Batista de Souza, responsable de los estudios sobre los corredores de transporte de la producción agrícola brasileña de la Companhia Nacional de Abastecimento (Conab), dice que está impresionado con la producción de la frontera agrícola norte del país, pero recuerda que el transporte carretero es el menos indicado para el traslado de granos, ya que son productos de bajo valor agregado, y el flete tiene un impacto fuerte en la rentabilidad del productos. El precio del flete está directamente relacionado con la calidad de las rutas brasileñas . La infraestructura es, de hecho, una cuestión dramática para la agricultura brasileña, que ocupa una posición de punta en el mundo en materia de tecnología y productividad. “Nuestro paquete tecnológico es avanzadísimo, nuestro productos no enviadan nada al a agricultura europea o estadounidense, pero perdemos todo eso cuando llevamos esos productos a su destino final, sea el mercado interno o la exportación” se lamenta Luiz Antônio Fayet. Artículo de Zulmira Furbino, en el periódico Estado de Minas (Brasil), 1 Octubre 2007. Traducido y editado del portugués por CLAES. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.
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