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Lamentablemente en tiempos en los
que el bloque regional no transita por caminos de coincidencias políticas
que permitan potenciarlo, Brasil, Argentina y Uruguay en cambio están
sufriendo un mismo problema: la contaminación por agrotóxicos aplicados en
plantaciones de soja.
La región apuesta a la soja, los mercados y sus tendencias hoy alimentan
esa opción, pero sin embargo está generando impactos sociales y
ambientales más allá de los números y los saldos de exportación. El
Mercosur de la soja en los términos actualmente planteados no va de la
mano con un ambiente saludable y además el uso indiscriminado de
agrotóxicos en determinadas regiones está afectando el derecho a la salud
de muchos individuos. Ciertos sectores y actores gubernamentales de estos
países parecen muy firmes en el discurso agroexportador y en sus
exhortaciones en pro del cultivo oleaginoso. Pero lamentablemente los
gobiernos no aparecen tan enfáticos ni tan celosos al momento de
fiscalizar algunos de los impactos del llamado “modelo sojero”. Uno de los
casos más dramáticos es la aplicación de los agrotóxicos sin los controles
adecuados.
La situación de Piauí, Brasil
En la región sur del Estado de Piauí, es una zona del Cerrado donde el
cultivo de soja está en plena expansión, se están denunciando graves
contaminaciones. Según denuncias del Procurador de la República, existe
una grave omisión por parte del gobierno. Al mismo tiempo, el gobierno de
Piauí señala que las pruebas presentadas con relación a la contaminación
no son concluyentes.
A principios del mes de junio se conoció la situación del trabajador José
Vileno Pereira en una hacienda de Ribeiro Gonçalves, ubicada al sur de
este estado. Su trabajo era dosificar el agrotóxico que dos aviones
aplicaban a diario sobre las extensas plantaciones de soja. Pereira ya no
trabaja en la hacienda debido a sufrir fuertes dolores de cabeza y
registrar inflamación en el rostro y las piernas. Estuvo internado casi un
mes en un hospital de Teresina. Los exámenes realizados arrojaron un
diagnóstico claro: "intoxicación por agrotóxico”. El productor ahora
recibe una partida de previsión social que utiliza para adquirir
medicación. Tiene 34 años y dos hijos, y declara que “a veces me siento
mejor, a veces no. No sé que va a pasar, ni cuando voy a poder volver a
trabajar".
Sin lugar a dudas es un caso puntual, pero que nos habla por un lado de
una problemática evidente; la ausencia de controles para la aplicación de
agrotóxicos que se incrementa además con la expansión del cultivo de soja
en la región. Por otra parte, pone en evidencia la vulnerabilidad de
muchos trabajadores que, como Pereira, se exponen a enormes riesgos sin la
instrucción adecuada y luego quedan absolutamente desprotegidos por el
sistema.
La región del Cerrado piauiense abarca las ciudades de Ribeiro Goncalvez,
Uruçuí y Bajada Grande. El año pasado la población de Ribeiro Gonçalves ya
alertaba sobre trabajadores que habrían muerto a causa de la contaminación
e incluso la Federación de Trabajadores de la Agricultura presentó una
denuncia ante la Delegación Regional del Trabajo que incorporaba
información sobre 15 casos: “Tenemos mucha gente enferma aquí en la
región. Y son siempre hombres entre 18 y 40 años, presentando los mismos
síntomas...", advierte Jurandir Rodrigues, del Sindicato de Trabajadores
Rurales de Ribeiro Gonçalves.
A partir de ello se conformó una comisión integrada con representantes del
gobierno estadual, el Centro de Referencia en Salud del Trabajador, la
Delegación Regional del Trabajo, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente
y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama) y secretarios de Salud de
Ribeiro Gonçalves y Bajada Grande do Ribeiro. Inclusive se realizó una
audiencia pública en la Cámara de Diputados, en Brasilia, pero la
situación se mantiene incambiada. El gobierno estadual dice que no hay
resultados concluyentes.
Jorginei Morais, investigador de la Universidad Federal de Piauí, señala
que los agrotóxicos más utilizados en la cosecha de soja contienen
organofosforados, carbamatos o piretroides. De acuerdo con
Superintendencia de Control de Epidemias(Sucen) de San Pablo, esos tres
tipos de sustancias pueden intoxicar al trabajador a través de la piel,
por la respiración, o mediante la utilización de objetos contaminados. Si
los niveles de intoxicación son agudos, la exposición al producto puede
llevar al trabajador a la muerte.
El procurador Tranvanvan de Souza Feitosa, del Ministerio Público (MP)
Federal do Piauí, avala los indicios de contaminación y la descripción de
los síntomas presentados por los trabajadores ya que apuntan a “un caso
clásico de intoxicación”. Su preocupación tiene que ver con que los
órganos estaduales no están fiscalizando. El procurador del MP también ha
señalado que las haciendas notificadas por los órganos estaduales por las
irregularidades en el manejo de agrotóxicos no han recibido ningún tipo de
multas o sanciones. Pero todo sigue igual y los "Pereiras" se incrementan
en Piauí.
En Uruguay fumigaciones al por mayor
En Uruguay el cultivo de soja está en plena expansión concentrando el
44,1% de la superficie agrícola del país, ocupando 278.000 hectáreas en la
última zafra. En este país la reglamentación indica que la distancia entre
una zona poblada y la plantación nunca debe ser menor a 300 metros en el
caso de la fumigación terrestre o de 500 metros para fumigación aérea.
En la localidad de Palmitas, en el departamento de Soriano, hay lugares en
donde la plantación llega a estar a cinco metros de las viviendas. Las
normas no son respetadas: "Los días de fumigación hay ataques de alergia,
la gente tiene los ojos enrojecidos, le vienen ataques de asma. Hay mucha
gente con asma acá, con problemas respiratorios", expresó a la prensa una
vecina que vive frente a una plantación.
Según el jefe de Higiene de la Intendencia Municipal de Soriano, Ovidio
Olivera, el uso indebido de plaguicidas ha generado un aumento de los
casos de cáncer. "El 80% de las muertes en el pueblo se deben a esa
enfermedad", afirman los vecinos.
Los habitantes de Palmitas están haciendo gestiones ante las autoridades
departamentales desde el año pasado, expresando preocupación por los
efectos de los agrotóxicos en la salud y por la escasa distancia a la que
se está fumigando. El Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP)
desde principios del 2006 recibió cuatro denuncias sobre las fumigaciones
realizadas sin respetar las distancias exigidas.
Un pedido de informes parlamentario sobre el tema efectuado al MGAP el 2
de marzo, recién fue respondido el 5 de junio. Por ahora se sabe que
habría una multa a la empresa responsable de la fumigación, pero no hay
respuestas sobre la problemática de fondo. "Ahora pararon de fumigar
porque la soja perdió la hoja y no precisa. Pero en cuanto se precise van
a volver a hacerlo", aseguró una vecina.
¿Están funcionando los controles del Estado? ¿Quién fiscaliza la
preparación de los plaguicidas y cómo se aplican? Las autoridades del MGAP
y el Ministerio de Salud Pública (MSP) han visitado la zona, pero no se
atiende la mayor demanda de los pobladores que se vincula con la necesidad
de legislar y fortalecer los controles.
Argentina: graves denuncias en Córdoba
Desde hace años los vecinos de la zona de Barrio Ituzaingó Anexo y
Montecristi, en la provincia de Córdoba están denunciando gravísimas
situaciones. Denuncian la aparición masiva de enfermedades vinculadas al
uso de agrotóxicos en los cultivos aledaños a las poblaciones. Aparecen
varios casos de cáncer, lupus, malformaciones congénitas, alergias y asma.
Esta situación ha sido registrada por el Dr. Edgardo Schinder y forma
parte de un informe epidemiológico que recomienda la relocalización del
Barrio Ituzaingó Anexo ante el peligro de vida de sus habitantes.
A la fecha se han denunciado más de 60 casos de complicaciones oncológicas
relacionadas con la fumigación con pesticidas en campos linderos. Los
vecinos presentaron el caso ante la Corte Interamericana de Justicia. El
barrio Ituzaingó se ubica al Sureste de la ciudad de Córdoba y cuenta con
5000 habitantes y 1200 viviendas.
Debido al aumento de los casos, la situación ha sido denunciada ante
diversos organismos públicos: Secretaría Derechos Humanos de la Nación
Argentina, Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación, y frente al
Congreso. Todavía no se ha logrado que el Estado Nacional ejerza sus
facultades de control y exija al Gobierno Provincial un informe
exhaustivo.
Según el Dr. Schinder, fundador y presidente de la Sociedad Argentina de
Medicina Ambiental, siempre hay causas predisponentes y causas
desencadenantes. En este caso, la exposición a plaguicidas es el
desencadenante, pero como predisponente está que el barrio fue edificado
en un lugar insalubre, donde no hubo planificación urbana y donde durante
40 años la gente tomó agua intoxicada, entre otras tantas cosas que han
producido efectos acumulativos. Al igual que en las situaciones de Brasil
y Uruguay, se sigue aguardando que el Estado actúe como garante del
derecho a la salud de sus ciudadanos. Claro que este caso tiene la
particularidad de ser muy antiguo en cuanto a las primeras denuncias
realizadas.
Los efectos sobre la salud
El glifosato es el agrotóxico más usado en el manejo de la soja. Es un
herbicida sistémico de amplio espectro que actúa en postemergencia, usado
para matar plantas no deseadas, como pastos anuales y perennes, hierbas de
hoja ancha y especies leñosas. Se lo aplica en cultivos de soja
transgénicas que han sido manipuladas genéticamente para ser inmunes al
producto; por lo tanto la aplicación del glifosato mata todas las hierbas
indeseadas y deja indemne a la soja. El producto es un ácido, pero se usa
comúnmente en forma de sales. Es altamente soluble en agua y prácticamente
insoluble en solventes orgánicos.
Un reciente reporte de la Universidad de Buenos Aires sobre la toxicología
de este producto, realizado por el Dr. Jorge Kaczewer, señala que los “los
herbicidas en base a glifosato pueden ser altamente tóxicos para animales
y humanos”, donde se han detectado “efectos adversos en todas las
categorías estandarizadas de pruebas toxicológicas de laboratorio en la
mayoría de las dosis ensayadas”. El reporte agrega que a “nivel
eco-tóxico-epidemiológico, la situación se ve agravada ... porque son
pocos los laboratorios en el mundo que poseen el equipamiento y las
técnicas necesarias para evaluar los impactos del glifosato sobre la salud
humana y el medioambiente ..."
En otro pasaje del informe el científico señala que en los seres humanos
los “síntomas de envenenamiento incluyen irritaciones dérmicas y oculares,
náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea,
reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido
gastrointestinal, vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos
rojos, electrocardiogramas anormales y daño o falla renal".
Además advierte sobre los cambios que los propios gobiernos han promovido
frente a este agrotóxico: "Hasta el advenimiento de los cultivos
transgénicos tolerantes al glifosato, el límite máximo de glifosato
residual en soja establecido en EE.UU. y Europa era de 0,1 miligramos por
kilogramo. Pero a partir de 1996, estos países lo elevaron a 20 mg/Kg, un
incremento de 200 veces el límite anterior”.
La necesidad de pensar en conjunto
Las situaciones presentadas en los tres países, son casos puntuales, claro
que existen otros. La soja avanza en el Mercosur y por añadidura la
aplicación de los agrotóxicos, que son parte fundamental del paquete
tecnológico asociado a la variedad de semilla transgénica. Mientras tanto
los órganos que deben fiscalizar y dar las garantías necesarias para
asegurar que estos procesos no afecten los derechos y la salud de sus
habitantes se toman su tiempo.
Una vez mas queda en evidencia la absoluta ausencia de coordinación en las
políticas estratégicas de desarrollo agropecuario entre estos países que
apuestan a lo mismo, pero no avanzan sobre las garantías que ese “modelo”
exige. Ni siquiera han logrado optimizar los instrumentos y controles que
garanticen a sus habitantes el mínimo derecho a resguardar sus derechos,
su salud ...
Principales fuentes consultadas:
• Informe "TOXICOLOGÍA DEL GLIFOSATO:
RIESGOS PARA LA SALUD HUMANA" Dr. Jorge Kaczewer, Universidad Nacional de
Buenos Aires.
• Ambiente News.
• La Diaria, Uruguay. 13 de junio de 2006.
• www.biodiversidadla.org
• www.agrolink.com.br
M. Pardo es politólogo y analista de información de CLAES (Centro Latino
Americano de Ecología Social). Publicado el 12 de julio de 2006. Se permite la reproducción del artículo siempre que
se cite la fuente.
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