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Con la excepción de Brasil en todos los países del bloque se expande el cultivo
Nueva campaña agrícola del Mercosur: Más y más soja
Martín Pardo
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La expansión de la soja en los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), ya no resulta novedosa. El cultivo crece vertiginosamente al influjo de la variedad de soja transgénica resistente al herbicida glifosato (“soja RR”). Este modelo está caracterizado por una impronta predominantemente empresarial de la agropecuaria (con la implementación de tecnologías que insumen amplias áreas geográficas y mano de obra escasa, casi nula), que genera grandes distorsiones y consecuencias económicas, sociales y ambientales en todos los países de la región. Estas problemáticas se expresan en procesos relacionados con la propiedad de la tierra y la falta de alternativas para pequeños productores o la agricultura familiar, que a su vez acarrean luego graves transformaciones sociodemográficas (alta migración campo – ciudad).
De todos modos, a juzgar por lo que las cifras van marcando, a excepción de Brasil (donde la superficie sembrada con soja cae, pero crece la siembra de variedades transgénicas), el bloque regional continúa desarrollando una política que profundiza la “sojización”.
A continuación se propone repasar los principales datos que se están manejando en relación al cultivo de soja en los países del Mercosur fundacional (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay).
Argentina el que más “avanza” y se expande
En Argentina se oficializaron las estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca Argentina (SAGyPA). Se aguarda que al cierre de la campaña 2006/07, el área sembrada con soja supere la anterior en un 1,8%, alcanzando de ese modo las 15.600.000 hectáreas. La región que en ese sentido (superficie) registra mayores aumentos es la región de la pradera pampeana.
En cuanto a los rendimientos del cultivo, los mayores aparecen en el este y sur de Córdoba, el sur santafesino y en el norte bonaerense. Tomando en cuenta estos elementos ya se está manejando un nuevo record nacional para la campaña que alcanzará una producción de 40,5 millones de toneladas, superando a la anterior zafra en un 5,4%.
ARGENTINA
Fuente: Elaboración propia en base a datos de SAGyPA, 2006.
Brasil siembra menos y produce un poco más
El Levantamiento Sistemático de la Producción Agrícola del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), que se realizó en Octubre de 2006, señala que la actual zafra brasileña de cereales, leguminosas y oleaginosas, rondará los 118.094.000 millones de toneladas producidas. Esa estimativa está un 4,90% por encima de la zafra obtenida en 2005 (112.574.000 millones de toneladas).
Para el caso particular de la soja, se aguarda que la producción crezca en un 2,85% con relación a la de la campaña anterior. Según la Compañía Nacional de Abastecimiento (CONAB) y la Asociación Brasileña de Industrias de Aceites Vegetales (ABIOVE), se cosecharán entre 57,1 millones y 58,2 millones de toneladas, en el entorno de un 9% superior a la producción pasada.
En lo que respecta al área plantada en 2006, justamente la soja en Brasil es uno de los cultivos con mayores reducciones (- 4,02%). Esto se produce principalmente con la aparición del cultivo de café en áreas que tradicionalmente eran ocupadas por la soja. Esta situación prevalece principalmente en Minas Gerais.
BRASIL
Fuente: Elaboración propia en base a datos de FAO, IBGE y CONAB, 2005 - 2006.
Paraguay: proporcionalmente donde el cultivo más se expande
En Paraguay las expectativas de producción rondan los 5 millones de toneladas de la oleaginosa. Las estimaciones señalan que se cubrirán durante la campaña sojera 2006/07 unos 2,2 millones de hectáreas. Se destaca que dicho país mantendría el sexto lugar mundial en producción y el cuarto en exportación de soja, según datos del World Agricultural Outlook Board (WAOB), del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
En base a las estimaciones y en comparación con los otros países del bloque regional, Paraguay es el que más expande sus áreas destinadas al cultivo de soja. También es el que incrementa mayormente su producción.
PARAGUAY
Fuente: Elaboración propia en base a datos de WAOB-USDA y FAO, 2005 - 2006.
Uruguay, para no ser menos
En Uruguay los pronósticos también indican que se registrarán nuevos incrementos, tanto en lo que respecta a áreas sembradas, como en materia de producción. Los datos estimativos recogidos por la Dirección de Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (DIEA – MGAP), señalan que habrá importantes variaciones en este año agropecuario con relación al cultivo de soja.
Uruguay alcanzará una producción histórica de más de 630.000 toneladas (24% superior a la de la campaña anterior). Al mismo tiempo la superficie destinada al cultivo sobrepasará ampliamente las 300.000 hectáreas.
Según los sectores vinculados a la cadena oleaginosa, este crecimiento récord está en gran medida asociado a un muy buen estado de las sojas de primera de ciclo largo. Por otra parte el nivel de productividad por hectárea ha mejorado considerablemente en Uruguay, alcanzando los 2 mil kilos.
URUGUAY
Fuente: Elaboración propia en base a datos de DIEA - MGAP, 2006.
Mercosur de la soja ¿único camino?
El Mercosur producirá cerca de 105 millones de toneladas de soja y afirmará su predominio sobre Estados Unidos en materia de comercialización. El bloque ocupa el primer lugar en la venta mundial del producto.
En comparación con los Estados Unidos el Cono Sur latinoamericano ya tiene una participación de 51%, frente a 43% del país norteamericano en lo que respecta a exportaciones de la oleaginosa. El Mercosur produce más de 100 millones de toneladas de soja, al tiempo que las exportaciones mundiales proyectadas para el 2006/07 son de 70 millones de toneladas.
El mercado se impone y se ha generado una suerte de percepción bastante generalizada de que solo es posible encontrar caminos de desarrollo en la región de la mano del “oro verde”. Esto responde en buena medida a la ausencia de verdaderos espacios de reflexión y debate, que contribuyan a encontrar otras estrategias regionales que contemplen el imprescindible equilibrio entre desarrollo y la sustentabilidad social y ambiental.
Se han presentado evidencias bastante contundentes que indican que pese a la incorporación de las altas tecnologías, el cultivo de soja sigue dependiendo altamente de los factores naturales (clima, agua y suelos).
El intercambio sobre las implicancias del cultivo de soja sigue siendo débil, en la mayoría de los casos impulsado por las propias organizaciones de productores y entidades de la sociedad civil, pero con escasa repercusión e incidencia en el plano político, donde se toman las decisiones.
M. Pardo es politólogo y analista de información de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social) y D3E (Desarrollo, Economía, Ecología, Equidad – América Latina). Publicado en el semanario Peripecias Nº 22 el 8 de noviembre 2006. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con algunas restricciones. |
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